17 de noviembre de 2013

Igoican Záquzev


 Igoican Záquzev 


(Buenos Aires, 1964). Hasta los 10 años vivió en la Patagonia. Es profesor  de Literatura . Estudia filosofía en la Universidad del Salvador.  Publicó las plaquettes Espiral (1995) y Presente griego (1996). Colaboró con  traducciones en las revistas Cerdos y Peces (1997) y  Tsé-Tsé (1998-2005).  Administra los blogs: Lisarda baila cumbia, Sonetero y Bonustrash.


 Goloso logos

1
Nunca supo si fue un justo reconocimiento a su labor científica o si fue simplemente lástima. Lo cierto es que el Gran Premio Lexicográfico por haber compuesto el diccionario más completo de una lengua próxima a extinguirse y de la que él, transculturado, era el último hablante, le pareció insuficiente.

2
Sobre la base del Thesaurus Linguae Latinae y los recuerdos de un Catulo no expurgado, reconstruyó el vocabulario más guarango que pudo. Traduciendo al latín la Tragicomedia de Calisto y Melibea no pudo evitar pensar que términos como lupa o hetaira  no hacían justicia a la natural procacidad de Pármeno cuando decía “puta vieja” con el aire y la convicción intraducible con que sonaron esas palabras, a un adolescente Fernando de Rojas allá, en Talavera de la Reina.

3
Llevaba dos años escribiendo todos los días. Orgulloso, había desechado colaboradores y ahora lo sentía: redactar un diccionario de sinónimos lleva inevitablemente a recordar que no es bueno que el hombre esté solo. Cuando en la F llegó a la palabra fin, el primer sinónimo brotó naturalmente: alivio.

4
Después de una separación de más de veinte años, se reencontraron en el aeropuerto de Ezeiza. Ella venía con nacionalidad española; él seguía siendo argentino.
_Compañera!
_Compañero!
Fundidos en un abrazo, se miraron a los ojos. Él tomó aire y le dijo:
_ Mi amor, nos separó la historia. La bisagra de mi vida fue la matanza de Ezeiza.
Ella le dijo:
_ Mi amor, nos separó la historia. La bisagra de nuestras vidas fue Trafalgar, las invasiones inglesas-por sólo contar las militares, vamos-Bailén, las guerras de Independencia, la guerra contra el Paraguay y la pérdida de Cuba.
El la miró, sobrador, y lanzó su  talismán oxidado:
_ Sabés lo que pasa? Soy peronista de Perón.
Ella respondió, con acento inoxidable:
_Llegarás a saberlo? Soy cervantista de Cervantes.


5
Acércate bastardo, capta chanza de entrada, fácil, gustosa humorada; imagina jolgorio kilométrico, la lluvia milagrosa nutriendo ñáñigos oráculos; peticiona que reine Su Trascendencia ubicua, vivificando, whynot, xantíneas, yorubas zonas.


6
El señor Petit Robert Larousse y la señora Assimil Bescherelle de Larousse tienen el agrado de invitar a la boda de Houaiss y Aurelio.
Los novios saludarán al término de la onómina.


7
Cuando murió en Tierra del Fuego el último indio yámana, no sólo murió un hombre: desapareció el último ejemplar de un diccionario de carne y hueso.


8
Aristas de la dicción= diccionaristas


9
Cuando la chica paraguaya habla por teléfono en guaraní, la dueña de casa comprueba que las puertas y las ventanas estén cerradas: teme que el universo tropical se cuele por las rendijas.

10
Solo, muy solo. Y de tan solo que estaba, decidió fundar un club  para encontrarse con otros arcaísmos.


11
En el Más Allá no hay mapas, ni direcciones ni guías telefónicas. ¿Cómo te encontrás con el amor de tu vida en medio de tanta gente?

12
Un sexto sentido me advirtió que su sentido pésame no era más que sentido figurado y que ni siquiera agradecerle tenía sentido.


13
Recientes investigaciones sobre el Alzheimer han determinado que no encontrar la palabra justa y reemplazarla por “el coso” es un signo claro sobre el inicio de la enfermedad.


14
Vintage
_Dejame ver acá, es un ratito
Sale
_A ver…acá está más barato
Outlet
_ Mirá! No existe ese precio
Pasaron de largo frente a otra vidriera.
_Mi amor, te salteaste esa
_Esa no tiene lo que busco.
Había, sin embargo, la misma  ropa que en otros locales bajo un cartel que, prosaicamente, anunciaba Ofertas.


15
Natalia tenía 25 años y hablaba el castellano común que se puede hablar en Villa Devoto, con los modismos corrientes en 2012. Cuando en la esquina de Allende y Beiró-donde estaba Tika- se abrió un local de tango visitado por asombrados turistas, ella comenzó a hablar con palabras que aprendió, con calculada prisa, en  Panorama del Lunfardo de Mario Teruggi.


16
El triunfo del constructivismo
En cuanto como que es como si explicara las palabras en un coso, cómo decirlo, es como que las palabras están precisamente en un cierto orden que en realidad van como si fueran en orden alfabético, o sea: es como si después de A viniera B y después C, o sea todas las letras tienen la esperanza de acceder a integrar el Diccionario y es como que se salen de un esquema digamos irracional para seguir un orden…a ver: seguir un orden pero no como un orden impresionista, subjetivo, que va linealmente de la A a la 17
Te y Amaré se reencontraron por la calle.
_ ¿Vamos a tomar algo?-propuso Te.
_Conozco un bar nuevo, muy lindo- acotó Amaré.
Llegaron a la puerta del bar y miraron hacia adentro. Amaré reaccionó primero y tomó a Te del brazo.
_ Rajemos.
_ ¿Es él?        
_Sí, es él; es Siempre que sigue ahí sentado y nos espera.


18
Antonimia anagramática:
Altruista: se dona.
Egoísta: no se da.


19
El Libro me hablaba de seguir un Camino. Seguí un Camino y llegué hasta una Fiesta. Me acerqué a la puerta y me detuvieron.
“Para entrar-me dijeron-debés tirar tu Libro”

20
Lo eligieron miembro de la Academia por saber todas las palabras del Diccionario. Cuando le tocó decir su discurso, se puso a llorar delante de todos.
_No tengo ningún mérito-balbuceó el anciano- simplemente, cumplí una penitencia. 



Refranero Tlonense

Pierre Menard escribió el Quijote y no armó tanto despelote.

Emma Zunz certifica y da constancia, pero le chinga a la circunstancia.

Una quinta de Ramos y un gran espejo para ver copular a los pendejos.

Hoy hay partuza si viene la intrusa.

Emma Zunz de ofensas hace acopio y al final equivoca el nombre propio.

Cuando veas a Kempis escribir bagatelas, si algo te atribuyeres, dispón de cautela.

Ordena tu biblioteca y serás crítico.

Biblioteca ordenada, crítica acertada.

Vida pretenciosa, cicatriz rencorosa.

Si un libro escribieres, que bueno asaz fuere, di que eres mejor lector antes que mísero autor.

¿No te premia y te alaba? Tradición escandinava.



Lecturas de invierno

Graznan, graznan. 
¿Dónde graznan los críticos que graznan?
Leo y leo. Aún las páginas
 –con mucha o poca gracia-
están sin epígonos verdes. Graznan y crascitan. 
desde el fondo de la fábula. ¿Por dónde graznan
los críticos que graznan?
No tengo críticos en jaula. 
Fatigan suplementos, blogs, ponencias,
papers, muertes a crédito, becas etnográficas.
Graznan. 
Lo legible está muy lejos. Nada...
     
      Yo no sé dónde graznan
los críticos (y graznan, graznan) 
 los críticos que graznan








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