16 de julio de 2016

Lucila Castro Díaz


Lucila Castro Díaz, escritora, género, poesía gótica cuentos de terror, novela negra. Conductora radial, dictó diversos talleres literario diferentes centros culturales durante los años 2003 a 2009, en la actualidad trabaja en la FM 107.1 Universal de la localidad de Malvinas Argentinas. Buenos Aires, hace siete años, y  lleva la dirección y actuación en el show teatral “Silencio y Oscuridad” genero terror gótico, obra de teatro estilo show, entre varias actividades creativas se destaca como tecladista, se ha presentado en varios escenarios con su show de teclado y recitado de poemas de autores como Alejandra Pizarnik y actividades plásticas. Lucila abarca un genero literario muy amplio, sus Cuentos “La Guardia” “Eleonora” y “Perdón llegue tarde” han sido premiados con medalla de plata, otorgado por el jurado de la editorial de los cuatro vientos, formando parte de “Voces 2010 editorial de los cuatro vientos” ha recibido dos menciones especiales de la editorial Dunken por sus cuentos “Las Galletas de la abuela” La vida ese enigma 2010 y Murmullos en papel antología publicada por editorial Dunken 2012, Ha publicado de manera independiente y artesanal cuatro tomos de una saga de cuentos de terror titulada “Gótica Historias de la Muerte”.
Publicaciones: La vida ese enigma. Editorial Dunken 2010, Voces 2010, editorial de los cuatro vientos 2010, Murmullos en papel editorial Dunken 2012, Sombras Poesía Gótica 2013, Edición de Autor, Gótica Historias de la Muerte 2014, Edición de Autor, Gótica Leyendas Urbanas II, 2015 Edición de autor, Gótica III Cuentos cortos para leer en Halloween 2015, Gótica IV Ángeles de la Muerte 2016.
Y la misma Lucila agrega, acerca de su hacer:
"falta que toque el piano en la noche de los libros y tantas cosas que estaba viendo en mi curriculum que e insoportable ..( se ríe..)  Y fui nombrada figura en la cómic con
.. faltó : mis obras de teatro "Las palabras se suicidan" basado en los textos diarios y cartas de Alejandra eso lo presenté en Raíces la escribí.. es un unipersonal.  También mi obra de teatro "La guardia" que tiene mas del 600 descargas en la web.


“Voces de locos”

Desperté un día de entre los muertos
¡Muertos en vida!
Entre mañanas negras y rostros reflejándose en la letrina.

No es un sueño, o pesadilla
Pues, ¿creo que estoy despierta?
Como Poe en un sueño eterno,
Como Alejandra Suicidando la infancia,
Lloras tu inocencia muerta.

Y las preguntas vuelven,
Permanecer largo rato mirando a la nada
Entre una pausa e instantes de silencios,
Por favor, no leas la mediocridad
De mis palabras,
No es mi escritura,
Ni las voces de los locos,
Ni lo que grito al silencio,
Pues, lo mío es parecido
A lo más ilegible y sin sentido,
¡Eso lo escribí yo!
No soy lo que leo,
Soy lo que escribo.

Ocultas la ausencia,
Y dejas que la melancolía
te bese en el pecho.

Dejar espacios vacíos...

No te detienes nuca,
Y avanzas con los pies mudos,
Huyes porque el silencio es soledad
Hora tras hora, ¡Huyes!
¿Qué te pasa? ¿Qué mierda quieres?
Quieres abrazar la espesa oscuridad
Y la eternidad de la muerte.

Llueve constante en mi memoria,
En un silencio viejo te escucho,
El paisaje se vuelve oscuro
Y entro a las tierras de la sombras;
Como criaturas de golems
Al pie de las montañas muertas
Reflejados en los espejos de agua podrida,
Rodeados de espectros.

El sol nunca brilló en aquellas tierras,
En un lugar maldito me esperas.

Como zombies corriendo
Como idiotas para comer tu cerebro,
Experimentos con pedazos de cabezas
y figuras sin rostro,
te excita la muerte
Y tu mente se masturba.

¡Haces el amor con el cuerpo del poema!

El olvido jamás llega,
Caminado una y otra vez sobre vegetación muerta
Por putrefactas ciénagas
Llegas a la ciudad de las mil voces,
Una viscosa ciudad sin vida,
Te dije y me dije,
Esto, no es una pesadilla…

Y en un instante todo es silencio,
La tormenta en un momento se seca,
Y mi garganta parecía tener arena y cenizas
Y no tenía sed de agua,
Momento en que la mente huele a sangre,
Y juegas a ser el rey del suicidio frustrado,
E inútilmente te halagan por ser fuerte,
Y te ríes entre dientes,
Y gritas y el grito se vuelve en sí mismo,
No podes deshacerte de ese espantoso deseo,
Momento en que las gotas de lluvia
Se clavan como agujas,
¡Todo te estremece!,
Y ves sin saber porque la inmensidad
De luna que se asoma por tu vieja ventana,
Y miras, las imágenes borrosas,
que se reproducen,
Como proyecciones del cine de Chaplin
El cementerio de tus recuerdos,
Y la película se repite,
Una y mil veces,
Te das cuenta que algo te importa
En este mundo alejado de la mano de Dios.

Y danzas y sonríes otra vez,
Y Lanzas plegarias en medio de las constelaciones.

En una habitación oscura,
Un cuerpo débil y la mente rota
Pero no puedes desprenderte
De esta vida porque aún
Algo te gusta,
¡Sí! Aún sientes un sabor
aunque sea amargo.

Y piensas en tantas respuestas
Sin preguntas,
Y en tantas preguntas
Sin respuestas,
Y lloras en silencio porque el mundo olvido su magia.

Y las voces de los locos
Te exclaman otra vez
¡Cállate Idiota, que este mundo no fue hecho para poetas!..


"Las sombras en la infancia"

El cabello sucio, las uñas entre pintadas, la mente enferma y rota, los ojos en la nada, la boca entreabierta, las manos buscando asilo, la soledad intacta, los pies en el aire, los brazos sangrando, los espejos rotos pero la luz interior cada vez más fuerte, inunda los sucios y tristes corazones que buscan la razón, una razón perdida en los laberintos donde los huéspedes son visibles antes los ojos de los locos e invisibles ante los patéticos y comunes corazones, ¿cuantos recuerdos oscuros  junte bajo los umbrales de estas puertas cerradas?..No hay consuelo esta noche, ni caricias que alivien, la herida esta aunque se vea cicatrizada, no es el hecho de haber bebido demasiado o muy poco jamás alcanza de todas formas, no es el hecho de aspirar de la noche las sustancias de la tinta con la que escribo, nada es nada y es todo es un todo, una simple y retorcida imagen pagana, como sombras que se arrastraban en las sucias paredes de la infancia.

“Escribir”

Escribir cuentos de terror me recuerda que fui inocente, escribir es mi manera de reír, mi forma de llorar, de poder recordar, es como grito y como hago silencio, así amo y así odio, es como exorcizo mis demonios y como iluminó a mis sombras , es la manera que encontré para poder comunicarme con vos que en este momento estas leyéndome y quizás te sentís igual que yo.


Las Galletas de la Abuela

Mi pequeña historia transcurre en una pequeña y antigua casa de Buenos Aires, en un pueblo, el que deseen imaginar, es un día de lluvia del mes de julio, hace frío, en el living un anciano enciende el hogar para calentar la casa, silva un tango, “caminito”, en la cocina una anciana retira del horno unas galletas recién horneadas, - Ya están las galletas. ¿Qué hora es?- Grita preguntándole al marido. Quien ingresa, la besa con ternura en la frente y responde - Van a ser las cuatro de la tarde, la señora del orfanato no viene hasta las cinco, los niños estarán felices al recibir las galletas mi amor, vas a ver que con este buen gesto nuestro no van a seguir destruyendo nuestro jardín, tus rosales y jazmines volverán a dar flores, los niños no van a lanzar más piedras y excremento de caballo para molestarnos, serán buenos vecinos.- dijo Hugo.
La anciana le sonríe tiernamente mientras va llenando la caja de galletas, de repente se escucha el timbre, la anciana abre la puerta, una joven pareja la sorprendió del otro lado.
- Disculpe señora nos permitiría usar el teléfono se nos quedó el auto, mi novia esta embarazada y con esta lluvia no puede esperar el auxilio.- Preguntó el joven
- Bueno pasen chicos, hace frío y tenemos el hogar encendido, lamentablemente el teléfono no funciona desde que comenzó la tormenta. – Dijo la anciana. La pareja se sentó junto al hogar.
- Soy Hugo, mucho gusto.- Dijo el anciano extendiéndole la mano.- ¿Que los trae por este pequeño pueblo? Preguntó
- Queremos dejar la capital y criar a nuestro hijo en un lugar más sano. – Respondió el joven.
- Que pena que no llegaron antes, la semana pasada vendimos una propiedad que teníamos con mi señora. -Dijo el hombre, el joven se incorporó de un salto, se quitó de la cintura un arma de fuego y apuntándolo al anciano gritó
-Ya sabemos de la plata, de la venta viejo de mierda, te entregaron, tráela.- Dijo el joven tembloroso
- Tranquilo ahora la traigo, por favor no le hagan nada a mi esposa, yo voy arriba a buscarla y aquí no ha pasado nada.- Dijo Hugo, tomó el bastón y comenzó a subir lentamente los escalones.
La anciana entró al living trayendo una bandeja,
 - Les traigo té para que calienten el cuerpo. -Dijo y se sentó, el joven escondió el arma en la cintura y tomo la taza que la dulce mujer le ofrecía,
- Sabe una cosa Joven, mi esposo y yo esta noche nos vamos de viaje, espero que ya no llueva, sírvanse cuanto quieran. - Dijo la mujer.
A los pocos minutos el anciano bajo las escaleras, un relámpago estalló, la electricidad se corto en la casa, Hugo se acercó lentamente, la anciana estaba sentada
junto al hogar siendo apenas ilumina por las llamas de la chimenea, otro relámpago estalló, el anciano pudo ver los cuerpos de los jóvenes tendidos inmóviles sobre la alfombra, en las manos duras yacía una galleta sin terminar de degustar,
- ¡Mi amor!.. Carmencita...las galletas eran para los huérfanos.- Le dijo Hugo a su mujer.
La anciana hizo una pequeña sonrisa y dio un sorbo al té, el reloj marcó las cinco de la tarde, el timbre de la calle sonó en las penumbras,
- Es la mujer del orfanato. - Dijo Hugo
Carmen caminó con lentitud hacia la cocina en busca de la caja de galletas.



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